FALLECE HERMANO PABLO DE UN MENSAJE A LA CONCIENCIA

Fallece "el hermano Pablo", reconocido predicador evangélico


El religioso fue el creador del programa de radio y televisión “Un mensaje a la conciencia”.
El reconocido predicador junto a su esposa Linda
El reconocido predicador junto a su esposa Linda ()
 
Santa Ana, El Salvador.
El reconocido predicador evangélico Pablo Edwin Finkenbinder, conocido en toda Latinoamérica como “el hermano Pablo”, falleció este viernes a los 90 años de edad, informaron familiares del religioso.
El evangelista murió dos días después de haber celebrado su 70 aniversario de bodas con su esposa Linda, fue justo esa misma tarde cuando debió ser hospitalizado al sentir un fuerte dolor de cabeza, relatan sus allegados.
El hermano Pablo era conocido internacionalmente, habiendo predicado en pueblos y ciudades a lo largo y ancho de América Latina durante los últimos setenta años. Conmovía a todo el que lo escuchaba con las anécdotas relatadas; miles de personas abrazaron la fe como resultado de sus mensajes.
Sus historias y mensajes han sido difundidas por radio y televisión en todos los países de Latinoamérica, incluido Honduras.
En 1955, Pablo comenzó su primer programa radial, y en 1960 produjo dramas bíblicos para televisión que llegaron a reconocerse como el primer programa cristiano de televisión con un horario de difusión semanal fuera de los Estados Unidos.
A Finkenbinder se le conocía principalmente por su programa de radio y televisión, “Un mensaje a la conciencia”, que comenzó en 1964. Su novedoso programa constaba de una anécdota seguida de una aplicación moral y espiritual.
El programa se difunde actualmente más de 6,400 veces al día en 33 países.
El hermano Pablo nació el 24 de septiembre de 1921 en Santurce, Puerto Rico, falleció en Irvine, California, Estados Unidos.

Carmelo


(heb. karmel, ‘tierra de jardines’, ‘tierra fructífera’). En heb. esta palabra se utiliza como sustantivo común y con los significados indicados; tenemos ejemplos en Is. 16.10; Jer. 4.26; 2 R. 19.23; 2 Cr. 26.10. Incluso puede utilizarse con el significado de espigas frescas de granos, como en Lv. 2.14; 23.14. Así, los montes de piedra caliza que llevan el nombre de Carmelo se llaman así debido al exuberante monte bajo y los frondosos bosques que los cubrían.
Carmelo es el nombre de una cadena de sierras, de unos 50 km de largo, que se extiende en dirección NO a SE, desde el Mediterráneo (costa S de la bahía de Acre) hasta la llanura de Dotán. Estrictamente, el mte. Carmelo es la sierra principal (altura máxima unos 530 m) en el extremo NO, a una distancia de unos 19 km del mar, formando un límite de Aser (Jos. 19.26). Esta zona de vegetación densa y escasamente habitada constituía una barrera por la que penetraban dos pasos principales que se abrían en Jocneam y Meguido, y uno de menor importancia que se abría en Taanac; entre los dos pasos mencionados en primer término las sierras son más bajas y tienen menos vegetación, pero existen pronunciados declives. El camino principal, sin embargo, que corre en dirección N-S, pasa a un lado del Carmelo por la llanura de Dotán en el E. La exuberante vegetación del Carmelo se describe en Am. 1.2; 9.3; Mi. 7.14, °vm; Nah. 1.4; tamb. en Cnt. 7.5 en un símil muy apto para describir una cabellera tupida y abundante. La amenazante figura de Nabucodonosor de Babilonia cuando marchaba contra Egipto fue comparada una vez con los picos rocosos del Carmelo y el Tabor (Jer. 46.18).
Los enemigos vencidos de Josué incluían al “rey de Jocneam del Carmelo” (Jos. 12.22). Fue allí donde Elías, en el nombre de su Dios, desafió a los profetas de Baal y de Asera, los dioses apoyados por Jezabel, logrando una notable victona sobre ellos (1 R. 18; 19.1–2). El texto pone en claro que fueron los dioses de Jezabel los que fueron desacreditados de este modo; como ella era oriunda de Tiro, seguramente el Baal de referencia era Baal-melcart, el dios principal de esa ciudad. Este dios también se introdujo en Aram; véase *Ben-adad para una referencia a una estela dedicada a este dios. A *Baal todavía se lo adoraba en el Carmelo con la designación de “Zeus Heliopolites Carmel” en el año 200 d.C. (Ap-Thomas, PEQ 92, 1960, pp. 146). Alt consideraba que este Baal era puramente local, punto de vista refutado por el texto bíblico, y Eissfeldt prefería Baal-samem, menos apropiado que Baal-melcart (este último tamb. apoyado por de Vaux). (* Carmel )

Carga


 Sustantivo que se usa para traducir varias palabras heb. y gr. 1. Heb. masŒsŒaµ', ‘cosa levantada’, y otros cognados de la raíz naµsŒaµ', ‘él levantó’. Esta palabra aparece con frecuencia, principalmente en relación con declaraciones proféticas (* Oráculo). 2. Heb. saµb_al, ‘llevar una carga’ (en diversas formas derivadas). 3. Heb. yaµhab_, ‘dar’ (Sal. 55.22 únicamente). 4. Heb. <‡g÷uddaÆ, ‘lío, bulto’ (Is. 58.6 únicamente). 5. Gr. baros, ‘algo pesado’. 6. Gr. fortion, ‘algo a ser cargado’. 7. Gr. gomos, ‘la carga’ de un barco (Hch. 21.3).
Los términos que aparecen más de una vez varían poco en significado, y a veces parecerían intercambiables. Una carga es cualquier cosa que ofrezca incomodidad al cuerpo o la mente (p. ej. Sof. 3.18); lo máximo que se puede llevar (2 R. 5.17); el gobierno de la iglesia o el estado (Nm. 11.17); la predicción de juicio severo (Is. 13); trabajo, esclavitud, aflicción, temor (Sal. 81.6; Ec. 12.5; Mt. 20.12); los mandamientos de Cristo (Mt. 11.30; Ap. 2.24); la ley ceremonial de Dios y las ceremonias supersticiosas de los hombres (Mt. 23.4; Hch. 15.28); las debilidades de los hombres (Gá. 6.2).

Cárcel, Prisión



I. En el Antiguo Testamento
La primera mención de la palabra en las Escrituras se halla en relación con el caso de *José en Egipto (Gn. 39:20–23). El texto heb. emplea un término especial, beÆt_-soµhar, soµhar suele compararse con otras voces sem. que significan ‘redondo’ o ‘cercado’, de donde se deduce que la cárcel de José era una fortaleza, o que se hallaba dentro de una fortaleza. La comparación del heb. soµhar con el término egp. , “Sile” (mod. Qantara), carece de fundamento, ya que esta palabra es realmente Al (J. Vergote, Joseph en Egypte, 1959, pp. 25–28). Existe, sin embargo, una voz egp., t_, que se encuentra ya ca. 1900 a.C., como también más tardíamente, con el significado de ‘edificio cercado’, ‘depósito’, ‘camarote (de barco)’, y es concebible, aunque remotamente, que este término tenga relación con soµhar. Las cárceles de Egipto servían como campos de concentración para trabajos forzados, como celdas, y como lugares de detención en el caso de personas como José que esperaban la vista de su causa. El copero y el panadero se hallaban en misûmaµr, o sea, detención, virtualmente arresto domiciliario, en la cárcel de José (Gn. 40.2–3) hasta que se dictara sentencia en su caso. Igual pasó con los hermanos de José cuando fueron detenidos por tres días (Gn. 42.17, 19). Después de ser apresado por los filisteos, Sansón fue guardado en “la casa de los prisioneros” (Jue. 16.21, 25; lit. ‘los ligados’); hállase un término muy parecido en Ec. 4.14.
En Judá los cuartos de la guardia de los palacios sirvieron de cárcel temporaria para Jeremías (Jer. 32.2, 8, 12; 33.1; 37.21; 38.28; cf. tamb. Neh. 3.25; 12.39). Tanto en los palacios como en las residencias privadas, las cisternas podían servir de calabozos, lo cual con frecuencia resultaba muy desagradable (Jer. 37.16, 20; 38.6, 13); eran oscuras (Is. 42.7), y constituían así símbolo de las tinieblas de las cuales los siervos del Señor debían librar a su pueblo (Hch. 26.15–18; Lc. 1.79). Jeremías no es el único profeta que fue encarcelado a causa de su fidelidad al declarar el mensaje de Dios, por cuanto Asa de Judá metió a Hanani en la cárcel (2 Cr. 16.10), y Acab hizo encarcelar a Micaías, limitando su ración a pan y agua (1 R. 22.27; 2 Cr. 18.26). A veces los reyes derrotados eran encarcelados por sus vencedores, como en el caso de Oseas de Israel por los asirios (2 R. 17.4), y Joaquín de Judá por Nabucodonosor (cf. Jer. 24.1, 5; D. J. Wiseman, Chronicles of Chaldaean Kings, pp. 33–35, 73), además de Sedequías de Judá (Jer. 52.11). En Babilonia, Joaquín no era más que uno de los muchos nobles cautivos (amén de los artesanos) que se hallaban detenidos con arresto domiciliario, en el palacio real y sus alrededores. Se han encontrado tablillas de racionamiento extendidas a favor de Joaquín y de sus cinco hijos, además de las que correspondían a muchos otros presos extranjeros en Babilonia (ANET, 308b; DOTT, pp. 84–86; E. F. Weidner, MeŒlanges R. Dussaud, 2, 1939, pp. 923–935; Albright, BA 5, 1942, pp. 49–55). Posteriormente Evil-merodac le concedió una medida mayor de libertad (2 R. 25.27, 29; Jer. 52; 31, 33). Ezequiel (19.9) describe el traslado de Joaquín a Babilonia en una jaula; P. Montet, en L'Egypte et la Bible, 1959, pp. 73, fig(s). 12, nos ofrece una ilustración egp. muy anterior, de un príncipe semita enjaulado.
K.A.K.
II. En el Nuevo Testamento
Hay cuatro vocablos griegos que se traducen normalmente “cárcel” en °vrv2. Juan el Bautista fue encarcelado en un desmoµteµrion, ‘lugar de prisiones’. Se trataba de la fortaleza de Herodes en Maqueronte (Perea), al E del mar Muerto (Jos., Ant. 18. 119), donde los arqueólogos han descubierto dos calabozos, uno de los cuales aún muestra los vestigios de los grillos. fylakeµ, ‘lugar de vigilancia’, es el término que más general y frecuentemente se emplea. Sugiere la idea de un lugar donde se mantiene una vigilancia estrecha de los prisioneros. Los jefes de los sacerdotes encarcelaron a los apóstoles (Hch. 5.19) en lo que también se llama un teµreµsis deµmosia, ‘lugar público de vigilancia’ (cf. Hch. 4.3).
Cuando Herodes encerró a Pedro en la cárcel, probablemente la fortaleza Antonia, donde fue puesto Pablo también más tarde (Hch. 21.34; 23.30), aquí denominada oikeµma, ‘casa’, el apóstol fue custodiado continuamente por cuatro soldados, dos unidos a él por medio de cadenas, mientras dos vigilaban fuera de la puerta (Hch. 12.3–6). Parece ser que había otro guardia más allá, y luego la puerta de hierro exterior (Hch. 12.10). En Filipos Pablo fue entregado a la custodia del guardián de la cárcel municipal, en la que había un calabozo interior (quizá subterráneo), que tenía cepos (Hch. 16.24). Los cepos eran tablas en las cuales se practicaban varios agujeros que hacían que las piernas de los presos quedasen muy separadas, combinando así la crueldad con una mayor seguridad. En Cesarea Pablo fue guardado en la fortaleza de Herodes (Hch. 23.35), pero llegando a Roma se le permitió vivir en su propio alojamiento, aunque siempre encadenado a un soldado (Hch. 28.16, 30).

Capitel


 1. Heb. KaftoÆr (a) cabeza ornamental de columnas, Am. 9.1; Sof. 2.14; (°vrv2 “dintel”); (b) protuberancia redonda ornamental (LXX sfairoµteµr) en el *candelero, Ex. 25.31–36; 37.17–2 (°vrv2 “manzana”; °vm “globitos”; °bj “nudos”).
2. Heb. >koÆt_eret_ (a) capitel esférico de una altura de 5 codos en cada una de las columnas, *Jaquín y Boaz, en el *templo de Salomón, 1 R. 7.16–42; 2 Cr. 4.12; Jer. 52.22; (b) labio circular que se proyectaba hacia arriba alrededor del borde del agujero en la parte superior del pedestal donde se colocaba la jofaina de cada uno de los lavacros móviles, 1 R. 7.31, °vm (°vrv2 “remate”).
3. Heb. s\efet_, 2 Cr. 3.15, idéntico a 1. (b).
4. Heb. roµ'sû, (lit. ‘cabeza’), término usado para los capiteles sobre las columnas en el tabernáculo, Ex. 36.38; 38.17.
Carbón, Ascua, Brasa En el AT (TM) existen 5 palabras heb. trad. “carbón” o “ascua”. 1. gah\elet_ (p. ej. Pr. 26.21) significa combustible encendido en contraposición a combustible no encendido; se utiliza metafóricamente en 2 S. 14.7; 22.9, 13. 2. peh\aµm (p. ej. Pr. 26.21; Is. 44.12) se utiliza indistintamente para combustible encendido o no encendido. 3. ris\paÆ (p. ej. Is. 6.6; 1 R. 19.6) significa círculo de piedra plana (cf. ár. rad\f, rad\afa). 4. resûef (p. ej. Cnt. 8.6) significa “carbones encendidos”; quizás debería trad. “pestilencia ardiente” en Hab. 3.5. 5. sûƒh\oÆr (p. ej. Lm. 4.8) significa literalmente “negrura”.
En el NT el vocablo gr. anthrax, ‘ascuas’, ocurre una vez (Ro. 12.20) como metáfora que denota sentimientos de vergüenza, pero en otros lugares (Jn. 18.18; 21.9) se utiliza anthrakia, ‘montón de *combustible encendido’.